Les damos la bienvenida a este nuevo año, sin olvidar que en el último mes del 2008 nos ha dejado un sabor amargo en lo que respecta a la labor e integridad de los psicólogos que trabajan sobre y dentro del conflicto armado en Colombia.
El asesinato de dos colegas en el mes pasado ha suscitado una serie de preguntas que espero además de hacerlas, generar interrogantes y, sobre todo, respuestas.
Mas allá de los hechos que implican la violación a los derechos humanos, se encuentran las víctimas de estos, los cuales son considerados por la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación (http://www.cnrr.org.co), como toda aquella persona que haya sufrido daños directos tales como lesiones que tengan repercusión en la capacidad física, psíquica o sensorial o que hayan ocasionado trastornos a nivel emocional, incluyendo de forma directa a familiares con primer grado de consanguinidad.
Según Handicap International en el informe para el examen periódico universal de Colombia de julio de 2002 a diciembre de 2007. (http://www.handicap-international.org.uk/page_375.php), 13.634 personas perdieron la vida por fuera de combate a causa de la violencia sociopolítica y según datos de la Fundación País Libre (http://www.paislibre.org), 8.451 personas fueron secuestradas entre enero de 2002 y diciembre de 2007 según denuncias, sin mencionar la cifra que se podría estimar si se incluyeran el número de muertes en combate. Si sólo tuviéramos en cuenta las dos primeras cifras se podría deducir que el número de víctimas en Colombia a causa del conflicto armado durante los últimos cinco años asciende a más de 45.000 casos.
Sobre esta cifra relativa, es necesario preguntarse ¿cuáles son, hasta el momento, los protocolos que se han estandarizado a nivel de evaluación e intervención por parte de los psicólogos clínicos para modificar el efecto devastador de tan variadas agresiones en la población colombiana?
Es así como desde el área de la psicología clínica tenemos la responsabilidad social de brindar programas eficientes, eficaces y validados que aminoren las repercusiones producto de este tipo de violencia en la población. Sin embargo, estos programas son implementados frecuentemente dentro de políticas públicas que implementan los gobiernos central y municipales en torno a la reparación de las víctimas y, pocas veces aparecen desde otras entidades mixtas o privadas con el consiguiente déficit de herramientas psicoterapéuticas.
Por tal razón, la División Clínica del Colegio Colombiano de Psicólogos los invita a socializar estas iniciativas a través de la página www.clinica.divisionescolpsic.org en su sección de publicaciones a través de resumen o texto completo, con el consiguiente crédito a sus autores, institución y fuente de publicación, por supuesto. Este material puede ser ofertado a la comunidad académica nacional o mundial con posibilidades de acceso totales, parciales o limitadas, dependiendo de su preferencia.
Esperamos una respuesta en beneficio de las víctimas en Colombia o, incluso de otros países que tengan necesidades como las nuestras.
Yulieth A. Gutiérrez
Asistente Colegio Colombiano de Psicólogos División Clínica
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